1 nov 2008

Je me souviens



Buenos y bellos son los libros que nos permiten imitarlos sin contagios dañinos ni irreversibles. Hoy, en un tren camino de Sama, mientras más allá de la ventanilla la mañana de este triste Día de Difuntos todavía temblaba de frío, terminé de hojear (es un libro de esos que nunca se termina de leer del todo) el famoso Me acuerdo de Perec, libro evocado hace poco por el Dietario de Vila Matas, si no me equivoco, y comprado en el último saqueo a la Casa del Libro en una hermosa edición de Berenice.

Por si alguien no lo sabe, Me acuerdo es una recopilación de casi quinientas frasecillas todas ellas estructuradas según la fórmula “me acuerdo” más el complemento de régimen oportuno (“me acuerdo de X”), y actúa al modo de aquel viejo juego de los periódicos (¿todavía lo habrá?) que consistía en unir los puntos de un dibujo en determinado orden hasta dar con la figura “oculta” tras ese esquema. En este caso, la figura final que emerge tras la asombrosa metonimia de estas fugaces coordenadas es, sencillamente, la memoria de un tiempo, de un lugar (la Francia de posguerra), de un solo hombre que, como el inmortal de Borges, “es todos los hombres”. Tres únicos ejemplos:

244.
Me acuerdo de que a Sthendal le gustaban las espinacas.

362.
Me acuerdo de los colmos:
―¿Cuál es el colmo del miedo?
―Retroceder ante un péndulo que avanza.
―¿Cuál es el colmo de un peluquero?
―Rizar el rizo y hablar del peluquín.

400.
Me acuerdo de cuando estaba deseando que sonase la campana al final de clase.


Cierto que muchas de las referencias (históricas, contextuales, lingüísticas) de Perec resultan indescifrables hoy día, y para ello la edición viene bien pertrechada de unas exhaustivas notas aclaratorias. Pero, después de la segunda o tercera vez, dejé de consultarlas. No sólo por el evidente fastidio de andar saltando de un lado a otro del libro (nunca me han gustado las notas al final por eso mismo, por muy limpio que dejen un texto), sino porque, en realidad, el libro me parece mucho más hermoso así, como el fantasmagórico recuento de un mundo perdido e irrecuperable que se disuelve sin remedio en el olvido.




* * *




Y, como soy muy formal, cuando llegué al término del libro y me encontré con que, “por expreso deseo del autor, el editor ha dejado algunas páginas en blanco a continuación para que el lector pueda anotar en ellas los “me acuerdo” que la lectura de este libro, esperamos, le haya suscitado” (deseo de Perec que la edición de Berenice respeta al dedillo), pues no tuve más remedio que coger un lápiz y anotar estos quince modestos párrafos en los que a lo mejor alguno se reconoce (juego al que, por supuesto, estáis invitados a uniros vía comentarios):

1.
Me acuerdo de El Puentín.

2.
Me acuerdo de La Guía, un ciclista del Reynolds [véase foto] especialista en montaña que era mi favorito (me acuerdo de mi padre dándome la noticia de una victoria suya en la Vuelta un día que estaba en cama malo).

3 .
Me acuerdo de ir al cine (había dos) en la calle Corrida.

4.
ME acuerdo de un Micky Mouse (un cómic, vaya) ambientado en la Roma clásica.

5.
Me acuerdo de jugar a los recortables cuando estaba enfermo. Me los compraba mi madre en el kiosco.

6.
Me acuerdo de que, en la EGB, hice una réplica en mi cuaderno del Guernika de Picasso de la que estaba bastante orgulloso, pero que al profesor no le impresionó lo más mínimo.

7.
Me acuerdo de los zapatones (enormes, amenazantes) de otro profesor.

8.
Me acuerdo de Los Bordini en la Escalerona.

9.
Me acuerdo de lo agudo que me parecía el lema vOTANo.

10.
Me acuerdo de que en los anuncios de Fa siempre era posible ver una mujer semidesnuda.

11.
Me acuerdo de ver, en el colegio, una película llamada “Pánico en el transiberiano”.

12.

Me acuerdo de la cruz de madera que tenía colgada mi tío del espejo interior de su Ford Scort.

13.
Me acuerdo del día que le oí (a mí tío) decirle a mi primo “me cago en tu padre”, y de lo mucho que tardé en comprender aquel cagamento.

14.
[Yo también] me acuerdo de los colmos: el colmo de un forzudo era, por ejemplo, doblar una esquina.

15.
Me acuerdo [metatextualidad] de un pasatiempo del periódico que consistía unir una serie de puntos numerados hasta dar con el dibujo oculto.


***
George Perec [1978], Me acuerdo. Córdoba, Berenice, 2007.
Prólogo, traducción y notas de Yolanda Morató. 2º edición.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

Me acuerdo de la primera vez que vi el mar, entrando en coche por una avenida perpendicular a la playa de San Lorenzo. Era julio del 87 y llovía.

Me acuerdo de la primera menstruación de una perra que tuve. Sangraba mientras el Barça ganaba la Copa de Europa en Wembley 92.

Me acuerdo de ver, desde un balcón con mi hermano José Luis, ganar una etapa de la Vuelta a España a otro José Luis, Laguía, en Salamanca. Wikipedia dice que me acuerde también de que era mayo del 83.

Buf, dejo sólo tres que me pongo bizarro-sentimental.

Un abrazo, maizón.

Anónimo dijo...

Esta selmana'l to home-llingua particular tien la so primer novela solu na cai.
Yá falaremos d'ella
pero pues vela en www.suburbiaediciones.com

Supongo que too dirá bien, como siempre

Anónimo dijo...

Me acuerdo de la primera vez que le ví. Cruzaba el campus del Milán con paso firme y rostro distraído, y me parecía el ché guevara. ;)