Bueno, en realidad no fue para tanto. A estas alturas de la treintena o se dedica uno al botellín de agua o no da una en su sitio. Salvando a Scattini, claro, que está curtido.
Para decirlo en breve nosotros lo pasamos bien, la verdad (a excepción de cierta pájara que nos dio a mitad de trayecto y que, por un momento, me hizo dudar si lograríamos rematar dignamente la jugada); y sólo esperamos que todos aquellos que se pasaron por allí disfrutaran igualmente: fuera por el grupo, por el ambiente, o por las cervezas, que tanto da.
No hay comentarios:
Publicar un comentario