Como siga así -vaya racha llevo entre fiebres, meniscos, catarros- voy a tener que hacer máxima, lema y blasón de lo siguiente:
Cuerpo y persona son al fin y al cabo, como sabe, le dijo Konrad al parecer al inspector de construcción, dice Wieser, una unidad forzosa.
Thomas Bernhard [1973]. La calera. Madrid, Alianza, 2003 (p. 81). Traducción de Miguel Sáenz.
No hay comentarios:
Publicar un comentario