Los sinsabores de la vida docente existen, no seré yo quien lo niegue. El desánimo, la apatía, la impotencia... Son losas de todo el gremio conocidas. Pero, para ser sinceros, no conozco tantas alegrías equiparables a las que puede proporcionar, al mismo tiempo, esta hermosa profesión.
Hoy me he traído del cole una más: un puñado de alumnos a los que conozco y de los que disfruto hace ya varios cursos (alguno lleva un lustro conmigo, nada menos), dirigidos por mi colega Pedro y yo mismo, acaba de ganar un premio por un cortometraje que ellos mismos imaginaron, escribieron y protagonizaron movidos por la única razón de hacer algo y de hacerlo lo mejor posible, confabulando sus incipientes talentos (¡pero si hasta la BSO es original!) con una ilusión admirable.
El resultado final podrá merecer más de una sonrisa condescendiente, y me parece perfecto. Por otro lado, los premios son lo que son, y tampoco me hacen falta para confirmar lo que ya sabía: que es una auténtica gozada trabajar con Nico, con Claudia, con Sara, con Stefano, con Ángel, con Mikel, y otros cuantos que no salen en esta foto.
Y sí, sueno orgulloso. Es que lo estoy.
PARTE I
PARTE II
4 comentarios:
¡Enhorabuena!
¡Bravo!
Hemos estado mucho tiempo con ganas de comentar y nos hemos reprimido por miedo a que pareciera inoportuno. Pero hoy, en una de nuestras horas vacías de fin de curso salió la conversación y hemos decidido darte las gracias de forma pública en tu propio blog,ahora que el curso ha terminado (o casi) por tus halagos y también por tu trabajo desinteresado y cargado de ilusión.
Saludos de parte de Claudia, Sara, Stefano, Nico, Míkel y Ángel
Gracias, muchachos! Y no os preocupéis, no me parece inoportuno en absoluto. Excesivo, en todo caso...
Insisto en que es un placer trabajar con vosotros. Y no son simples halagos: es la pura verdad. La ilusión es un fenómeno contagioso, o recíproco (como un se). Así que gracias otra vez.
Publicar un comentario