Difícilmente podría haberse imaginado que mis delirios egotistas aún darían un paso más. Pero así es: no contento con mis habituales ridiculeces, ahora me ha dado por el videoclip casero. Aquí está la prueba: trasteando con mi cámara mini DV y mi propio careto -como no podía ser menos- ahora puedo humillarme públicamente en la siguiente pieza:
Si me pusiera pedante, bien podría argüir en mi defensa un trabajo sobre las isotopías del recorte, la sombra y el fantasma, todas muy a tono con el dichoso Wakefield; pero mejor me callo y lo dejo en mero divertimento de viernes en el que, para colmo, no prometo no reincidir.
Lo que faltaba.
5 comentarios:
¡Autarque nació para este formato! Y lo de la cara fundida con el resto de imágenes le da un toque muy original :-)
Todo un alarde autárquico. Estupendo.
I like it.
Sois unos santos...
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