Ya sabe cómo trabaja un pintor, cómo trabajan los artistas de todo tipo: reclaman como suyo lo que encuentran en cualquier parte.
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Marian entendía perfectamente cuánto mérito artístico debe contener una obra ejecutada a instancias de una pasión para que esta se algo más que una burla –una parodia– de la duración de esa pasión.
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No puedo admirar en profundidad los amplios y firmes métodos que ha utilizado para alcanzar esta realidad de la que habla, pero se puede ser real sin ser cruel… sin intentar, como se diría, ser exacto.
Henry James (1868), Historia de obra maestra. Barcelona, Navona, 2010. (p. 26, 35, 57)
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