18 dic 2011

En el umbral


En el umbral de la estancia donde mora su dios, el héroe, algo abotargado por los trabajos al fin conclusos, de pronto comprende –mientras limpia la sangre de la hoja y la envaina- que no tiene nada realmente importante que preguntar, ni nada verdaderamente urgente que pedir. De modo que, con un encogimiento de hombros, y sorteando con aprensión los cadáveres y otros despojos que pueblan los pasillos, se vuelve por donde había venido.

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