Bien, pues hoy es el día. Después de varias semanas de remezclas, retoques y debates, y algo de modesto marketing viral previo (que incluyó esto y esotro), hoy dejamos listo para sentencia el nuevo (y tercero, ya) disco de Marienbad, titulado Cenital, que se distribuye gratuitamente en internet bajo una licencia Creative Commons y puede escucharse y descargarse en nuestra (nueva) web oficial, en la página bandcamp del grupo, o incluso en este playlist de Goear.
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Sé que tengo cierta (o incierta) tendencia a ponerme pedante o estupendo, pero confieso que a mí me gusta que los discos tengan su propia poética. O mejor dicho: que los discos ofrezcan y arriesguen una poética, un conjunto de "principios o reglas" (DRAE dixit) que regulen el juego. Por eso, en el interior del libreto "físico" de Cenital (porque sí, habrá una mínima edición en CD), así como en su versión digital, puede leerse lo siguiente:
Visto desde aquí arriba el mundo tiene
buena pinta, incluso cuando los muertos se remueven en sus tumbas, las nubes
tóxicas amenazan apocalipsis, los niños terribles confiesan sus crímenes o los
hombres lobo urden aquelarres. Cierto que a veces, cuando los simulacros
caducan y todo se revela tan real como parece (vaya, como un fiasco
monumental), apetece emigrar al cielo,
largarse corriendo a otra galaxia (cuanto más lejos y más rápido mejor)
o desaparecer sin dejar rastro como un fantasma 2.0 que preferiría quedarse,
quietecito, en un rincón. Sin embargo, aquí seguimos: contemplándonos por un
pequeño agujerito, y tomando buena nota de ello.
O dicho de otro modo, este tal vez sea un disco zombi para tiempos muy zombis, un disco que cuenta cuentos de terror en tiempos terribles, un disco de caretas rotas en plena cuaresma, un disco escapista al que se la ha roto el tubo de escape. Por ahí van los tiros, por ahí los principios y las reglas del juego. Que ganemos o perdamos es, como siempre, lo de menos. Pero había que jugarlo.
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Como suele suceder cuando se alcanza cierta edad y el tiempo empieza a correr sin tasa, Cenital es un proyecto objetivamente "viejo". Las primeras autorreferencias que encuentro al respecto son de principios de 2010, cuando, después de reorganizarnos un poco, empecé a publicar aquí las maquetas de "Mr. Bartleby", "+lejos +rápido" o "La noche de los muertos vivientes". Meses después, leo que ya estábamos preparando la grabación alive de esas y otras maquetas, pero luego la crisis hincó el diente e, indirectamente, se cargó también (entre cosas más importantes) nuestros planes. A la espera de acontecimientos, yo me entretuve grabando algunas de aquellas canciones ("Wakefield", "Fiasco", "Todo es tan real como parece", "La nube"...) en clave autárquica hasta que, hace unos meses, volvimos a encontrar local de ensayo (el muy garajero set del videoclip de "La noche de los muertos vivientes") y luego, hace unas semanas, Chus Neira nos invitó a tocar en el Club del Niemeyer dentro del ciclo de grupos asturianos "Ría Suena", cosa que sucederá este viernes 23 si nada lo impide.
Esto último fue, en cierto sentido, decisivo a la hora de dar carpetazo a tanto mega disperso por el disco duro, enlatarlo convenientemente y (como también suele suceder a quienes, como es el caso, se angustian tontamente si no van echando candados de vez en cuando) poder pasar a otra cosa con la conciencia más o menos tranquila. Para ello hubo que grabar algunos temas nuevos (el propio "Cenital", "Ender", "Día D", "Vargtimmen"), regrabar no pocas cosas de las maquetas previas y, finalmente, mezclar y masterizar todo con los medios y dones -siempre escasos- con que se cuentan. Mientras tanto, Seve imaginó y pergeñó en tiempo récord la gráfica que ahora envuelve el paquete, y Joaquín se peleó con el html de la web.
Todo ese largo, casi añejo proceso a veces fascinante, a veces latoso, pero siempre crítico (en el mejor y por desgracia menos corriente sentido de "crisis") es, en efecto, el que concluye hoy. Porque hoy, como se dice en uno de esos doce temas, "es el día D". Y lo cierto es que, susciten mayor o menor feedback, trascendencia, éxito o repulsa, yo sigo creyendo que a la vida le sientan bien esos días D.
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Sólo una cosa más. Cenital es gratuito, pero eso no significa que no esperemos algo a cambio, todo lo contrario; ambicionamos tal vez lo más precioso que posee cualquiera que dedique un minuto a escucharlo: su tiempo. Tu tiempo. Justa recompensa por la que, de antemano, querríamos dar las gracias.
Gracias.

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