12 ene 2009

vidas paralelas




En uno de los Cuentos contados dos veces, de Nathaniel Hwathorne, un muchacho llamado David Swan se tumba al lado de una fuente que encuentra en su camino con el fin de echar una cabezadita. Mientras duerme, por tres veces está a punto el destino de cambiar su vida: un acaudalado matrimonio, rendido ante la nobleza de su semblante, dudará si despertarlo y convertirlo en su heredero; una muchacha se queda prendada de él, pero no se atreve a perseverar en ese incipiente sentimiento; por último, dos malechores intentan apropiarse del bulto en el que Swan apoya la cabeza, y del que sospechan cierta riqueza, pero huyen ante el temor de ser descubiertos. Poco después, Swan se despierta y prosigue su camino feliz e ignorante de que los fantasmas de la Fama, el Amor o la Fortuna (escribe el narrador) han estado a punto de torcérselo seriamente.
En otro de esos cuentos, un anciano de apellido Smith recibe, en las brumas de un letargo acaso provocado por dos copitas de madeira, otras tantas alegorías: la Fantasía, en traza de pintor; la Memoria, en figura de escribiente; y una embozada Conciencia. A continuación, la primera de ellas va extrayendo de su baúl y mostrando representaciones de acontecimientos abominables o escenas indignas de la vida de Smith (su lascivo desprecio a una antigua novia, el crimen de un amigo...); cuando éste intenta defenderse, aduciendo la falsedad de tales hechos, la Memoria rebusca en su libro hasta dar con la página en que se guarda recuerdo, si no del acontecimiento efectivo, al menos sí de que fuera deseado, imaginado, ponderado. Y, tras cada escena de horror y culpa, la Conciencia le asesta en el corazón una hiriente puñalada. Como concluye el narrador (que antes ha establecido que "todo plan culpable, hasta que se lleva a cabo, se parece a la ristra de incidentes de un relato proyectado"), "ningún hombre debe negar la hermandad que lo une incluso al más culpable, puesto que, aunque tenga las manos limpias, es seguro que los furtivos fantasmas de la iniquidad han contaminado su corazón".
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Nathaniel Hwathorne, "David Swan" "El baúl de pinturas de la fantasía".
Cuentos contados dos veces. Barcelona, Acantilado, 2007. (traducción de Marcelo Cohen)

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