1 feb 2009

justo una imagen

Espoleado por mí mismo (quién mejor), esta tarde cogí del videoclub Anatomía de un asesinato y, bizcocho mediante, nos la hemos estado merendando hasta hace un rato. La sesión dio, entre otras, para tres cosas:


1) un susto en los títulos de crédito, que dan el nombre de Robert Traver (y no el que yo citaba ayer, apud wikipedia) para el autor de la novela original. De vuelta a wikipedia, todo solucionado: no más que un seudónimo.


2) una contradicción entre el final exacto de la película y lo que yo recordaba. En mi descargo, la flaqueza de la memoria, el tiempo transcurrido, etc. Nada grave, de todos modos.


3) decenas de sonrisas admirativas ante la elegancia y la habilidad de Preminger. Dejo un solo ejemplo, a modo de humilde contribución a la sección "justo una imagen" de mi querido Amaba, que a buen seguro podría sacarle mucho más partido que yo:
--Al comienzo del film, Biegler (James Stewart), otrora fiscal y ahora abogado renuente, regresa de una sesión de pesca; lo veremos limpiar el pescado, envolverlo en un paquetito y, a continuación, guardarlo en la nevera:

--A la mañana siguiente, su secretaria le sirve café, pone tostadas a hacer, y abre la susodicha nevera para guardar la leche. Pero oh, sorpresa; el paquetito de anoche no era, precisamente, un fenómeno aislado o puntual:

Así es el buen cine: el arte de contar toda una historia o, como en este caso, trazar el retrato completo de un personaje (el perfil de apático abandono de Biegler), con un par de geniales destellos.

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