29 jul 2009

corto

Después de diez días de obligada postración gástrica, en los que no tuve fuerzas más que para aficionarme al canal "Viajar" o revisar mi incompleta colección de Tintín (así estaba), y ahora que la cosa parece comenzar, por fortuna, a remitir, me dispongo a entrar en casa lo menos posible durante al menos las próximas dos semanas, a ver si consigo sacarle algo de jugo al verano y no se me escapa definitivamente, como llegué a temer días atrás desde el observatorio inmóvil de mi sofá.

El jefe ya anunciaba el otro día cierta atonía bloguera; el delirante ha cerrado definitivamente por vacaciones; el desayunante anda en estilo haiku; yo, por mi parte, me sumo a este involuntario parón del servicio a sabiendas de que nadie sufrirá en exceso la mengua. Me comprometo a hacer varias cosas a la vuelta: vincular el nuevo blog de Natalia Cueto, hablar de Chesterton (o en su defecto del susodicho Tintín, que también se lo merece), avanzar mis planes de dominación del mundo. Pero de momento necesito, urgentemente, descansar. Sobre todo de mí mismo, si es que es posible.

Que vaya bonito por esos mundos.

3 comentarios:

Miguel Barrero dijo...

Alegrándome de que vuelvas a ser tú. Yo también cierro el chiringuito el domingo, por unos cinco o seis días al menos. Buen verano.

Ismael Piñera Tarque dijo...

Gracias, querido. Disfruta tú también el parón.

Casía dijo...

aissss el parón veranigo nos deja sin lectura