16 ene 2010

Frase sin réplica


Cuando entramos en su habitación del hospital, nos soltó a bocajarro una frase más propia de un personaje de Lampedusa que de una abuela casi nonagenaria, de escasísimas lecturas e impenetrable vida interior.
-Mi mundo ha terminado ya -dijo.
Y no tuve fuerzas para negárselo.

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