21 may 2010

metamorfosis fallida


Esto de tener una editorial propia es un chollo. Como no respondo a impresores, distribuidores o libreros, no sigo calendario alguno de producción ni temo los excedentes o el IRPF, puedo publicar cuanto -y cuando- quiero.

La semana pasada colgué el primer volumen de la colección "Expurgos", a saber: una versión reducida y autorizada de aquellos viejos e imberbes Párrafos (y otros versos prosaicos). El saldo no puede ser mejor: en siete años de vida libresca, nadie escribió nunca una línea sobre ese librito (tampoco digo yo que mereciera muchas, no, pero no haber recibido ni un solo saludo o fórmula de bienvenida... pobrecito mío). En cambio, en siete días de vida digital, ya ha logrado su primera reseña. Toma ya.

Hoy, después de una semana pescando (no encuentro fórmula mejor) referencias kafkianas para el kafkiano examen de Literatura Universal que deberán pasar mis alumnas de bachillerato en PAU, voy con el segundo lanzamiento de la colección: se trata del relato "Metamorfosis fallida", texto discutible, torpón y de pocas miras, cierto, pero al que le tengo un cariño inevitable: fue el primer cuento que publiqué en mi vida (tampoco es que haya publicado muchos más después, no, pero bueno; otro día vamos con eso). Hasta la fecha no creo que lo hayan leído más de diez o doce personas. Ahora, y visto lo visto, igual hasta me referencian en el corrector PAU...

... y lo que queda. Qué desahogo, oiga.








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