Las hordas de fans de marienbad que acuden a diario a este blog en busca de información de actualidad sobre el grupo se merecen, desde luego, una explicación. Después del esperanzador panorama que pareció dibujarse en torno a febrero o marzo, cuando empezamos a colgar los primeros hits ("mr bartleby", "+lejos+rápido", "la noche de los muertos vivientes") de lo que, sin lugar a dudas, está destinado a ser el ansiado tercer álbum de estudio de la banda, de pronto caímos en un inexplicable mutismo al respecto en el que hemos permanecido meses, para pasmo y temor de muchos.
Ahora es tiempo de desvelar incógnitas, rumores, maledicencias. Bien, la cosa es muy sencilla: hemos dado un giro copernicano a nuestros métodos de producción en dos aspectos fundamentales: por un lado, abandonamos definitivamente las bases programadas de batería; por otro, rechazamos la grabación multi-instrumentista unilateral. O dicho de otro modo: a partir de la semana que viene empezaremos a grabar en riguroso directo y en formato real de banda; descansaremos, por fin, de Ismael Piñera Tarque y sus métodos autárquicos: dejará de tocar el bajo, de programar ritmos o grabar segundas guitarras, y se concentrará exclusivamente en lo que le corresponde: cantar y rasguear.
Para ello ha habido que (por este orden) asear el local, cablear y microfonear la batería al completo, desempolvar las instrucciones del grabador, probar infinitas combinaciones… Pero ahora sólo falta ensayar los temas y componer alguno más (chupao), e ir dándole al REC de vez en cuando.
El objetivo, producir durante los próximos meses (aún no hemos acordado fechas definitivas de lanzamiento con la discográfica) un álbum que huela a rock y humo por los cuatro costados: no nos arrepentimos de la experiencia casera y monologal de Exterior noche, quizá la que más le convenía a ese puñado concreto de canciones oscuras, apesadumbradas en demasía. Pero ahora necesitamos ruido de fondo, sudor. Amaremos la imperfección y despreciaremos la compresión: queremos tomas únicas, temas del tirón. La claqueta ha muerto: viva el pulso.
Es un gran momento, sin duda, para todos. Gracias por la impaciencia. Merecerá la pena.
Ahora es tiempo de desvelar incógnitas, rumores, maledicencias. Bien, la cosa es muy sencilla: hemos dado un giro copernicano a nuestros métodos de producción en dos aspectos fundamentales: por un lado, abandonamos definitivamente las bases programadas de batería; por otro, rechazamos la grabación multi-instrumentista unilateral. O dicho de otro modo: a partir de la semana que viene empezaremos a grabar en riguroso directo y en formato real de banda; descansaremos, por fin, de Ismael Piñera Tarque y sus métodos autárquicos: dejará de tocar el bajo, de programar ritmos o grabar segundas guitarras, y se concentrará exclusivamente en lo que le corresponde: cantar y rasguear.
Para ello ha habido que (por este orden) asear el local, cablear y microfonear la batería al completo, desempolvar las instrucciones del grabador, probar infinitas combinaciones… Pero ahora sólo falta ensayar los temas y componer alguno más (chupao), e ir dándole al REC de vez en cuando.
El objetivo, producir durante los próximos meses (aún no hemos acordado fechas definitivas de lanzamiento con la discográfica) un álbum que huela a rock y humo por los cuatro costados: no nos arrepentimos de la experiencia casera y monologal de Exterior noche, quizá la que más le convenía a ese puñado concreto de canciones oscuras, apesadumbradas en demasía. Pero ahora necesitamos ruido de fondo, sudor. Amaremos la imperfección y despreciaremos la compresión: queremos tomas únicas, temas del tirón. La claqueta ha muerto: viva el pulso.
Es un gran momento, sin duda, para todos. Gracias por la impaciencia. Merecerá la pena.
1 comentario:
Noise y sudor. Esperamos ansiosos.
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