Apenas veinticuatro horas después de la noticia (la fulminante y muy trapera destitución de J. L. Cienfuegos al frente del Festival Internacional de Cine de Xixón), resulta ya difícil añadir una glosa que vaya más allá de la muy comprensible rabia o el radical desacuerdo con el fondo y las formas del asunto. Todo lo que podría decir lo he leído ya en los artículos de Miguel Barrero, los puntuales enlaces de Juan Carlos Gea, los blogs de Xandru Fernández o Xabel Vegas, las actualizaciones de Sofía Castañón.
Pero, como al menos aún nos queda manifestar la rabia y subrayar nuestra disensión, y eso aún tiene valor para unos cuantos entre los que me incluyo, eso es lo que he hecho: firmar el magnífico "manifiesto" colectivo en defensa de la gestión de Cienfuegos y, en suma, en contra de un modo de entender la política cultural que ni satisface lo que uno entiende por dicho sustantivo (a no ser en su peor acepción) y, por supuesto, sólo deshonra lo que debiera evocar ese hermosísimo adjetivo.
El manifiesto se lee aquí. Y, quien así lo quiera, puede sumarse a la iniciativa a través de los comentarios.
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