16 sept 2009

Septiembre


Sí, ya sé que me metí hace nada con agosto, que lo tildé de mes ambiguo y desasosegante (más bien a su última quincena, para ser exactos). Pero cómo íbamos a imaginar la traición que urdía en silencio septiembre, después de dos semanas magníficas: cómo imaginar que a las dos de la tarde hubiera que dar la luz de la cocina para poner el arroz, que al salir del autobús nos pilláramos la primera gran mojadura del curso; que la rutina laboral, tajante y despiadada, estuviera dispuesta a hacer acto de presencia con tan malos modos escenográficos.

Y, para colmo, esta tarde a sacar una muela.


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